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Kimbala y su familia, es una historia con finales alternativos construido por figuras clave del programa “Liderando por la Paz””

Así vivo el COVID 30 de octubre de 2020

En la vereda Loma Hermosa vivía una niña de 9 años llamada Kimbala, ella no era feliz porque no se sentía importante en su grupo familiar, tampoco sentía que tuviera voz o voto en la misma. La señora Yila quien era su mamá siempre estaba muy ocupada en su trabajo, en el gimnasio y en diferentes actividades con sus amigas las cuales no le dejaban tiempo para escuchar a su hija y mucho menos jugar con ella; siempre le recordaba que estaba gorda y que debería comer menos. Pachín, su padre, siempre le pedía que se callara porque debía respetar el espacio de los adultos, por lo que Kimbala se dio cuenta que en su hogar no había un espacio para la voz de ella, ya que a pesar de que existieran dificultades y tuviera una muy buena idea para expresar y ayudar a su familia, siempre se le exigía permanecer en silencio, hasta que un día…

Las figuras claves del programa “Liderando por la Paz” leyeron y completaron el cuento, incluyendo palabras, acciones o elementos que hicieron sentir al personaje principal (Kimbala) Perteneciente e Importante dentro de su grupo familiar.

 

Finales para el cuento de Kimbala dado por las figuras claves

…Un día “Kimbala logro tener un dialogo con sus padres donde les manifestó que se sentía deprimida ya que ellos eran unos padres ausentes que siempre estaban ocupados en sus cosas… la madre y el padre se pusieron a reflexionar y le dijeron: ‘Kimbala de ahora en adelante todo va a cambiar’. Al transcurrir un par de días Kimbala empezó a salir de su depresión, su papá ya se sentaba a jugar con ella y su mamá ya no le decía de cosas que la hicieran sentir mal. Kimbala tuvo la familia anhelada y vivió feliz por siempre.” Virginia

 

…Un día “Kimbala se encerró en su habitación y en voz alta le pidió a Dios que en su casa la tuvieran en cuenta, que a pesar de que ella fuera una niña tenía muy buenas ideas las cuales podrían ayudar a solucionar los problemas que tenían en la casa.  Su mamá la escuchó y en ese momento se aferró a ella llorando, dándole un fuerte abrazo. Desde ese día todo cambió para ella, logrando que de ahí en adelante sus opiniones fueran muy importantes para toda la familia. Kimbala volvió a sonreír y a partir de ese momento fue una niña muy feliz.” Heini

 

…Un día “Kimbala por ser una niña muy sensata, decidió acudir a su tía Kimbilina y decidió contar lo que estaba pasando en su familia, la cual sirvió como intermediaria para que Kimbala pudiese levantar su voz de apoyo en su hogar, logrando desde su corta edad traer soluciones o puntos de vista diferentes a ciertos problemas familiares que se presentaban dentro del hogar, generando que la relación familiar mejorara notablemente. Fin” Hugo

 

…Un día “a la niña se le ocurrió una gran idea: fue donde la vecina y le comentó lo que le estaba pasando; ella al tener una buena relación con sus hijas e hijos, quiso aprovechar su experiencia para ayudar a Kimbala y fue donde la mamá y hablo con ella, le comentó lo que estaba sucediendo y la hizo entrar en razón, la mamá de Kimbala habló con ella y el papá para escuchar las ideas de la niña y les gustó mucho, se lamentaron no haberla escuchado antes. De ahí en adelante la niña tuvo voz y voto, haciendo que las cosas cambiaran para bien.  Y colorín colorado este cuanto se ha acabado.”  Julieth

…Un día “llegó la señora Damaris, psicóloga de profesión, visitó la casa de Kimbala, estableció un diálogo con la familia, se dio cuenta que Kimbala era una niña muy despierta que hablaba sin titubeo y muy segura de sí, esto dejó motivada a la psicóloga y propuso a la familia escuchar con mejor atención a Kimbala, les pidió que dejaran que fuera una niña creativa y exploradora, haciéndoles ver que ella podía cambiar muchas cosas en el entorno familiar y en cualquier otro lugar.” Sandra

 

Un día “sus papas estaban discutiendo porque tenían deudas y Kimbala quiso intervenir dando una idea de cómo podían solucionar poco a poco sus deudas, mamá y papá al no saber qué hacer la dejaron hablar, entonces Kimbala propuso que vendieran con un capital que tenían guardado desayunos para sus vecinos que no tenían tiempo de hacer de comer antes de ir a trabajar, a ellos les pareció buena idea y así lo hicieron.  Kimbala también aprovecho el momento para manifestar que se sentía poco valorada porque no le prestaban atención, ni tomaban en cuenta sus opiniones y su papá y su mamá prometieron que nunca más la iban a ignorar o darle poca atención a sus ideas, así Kimbala fue muy feliz. Y colorín colorado este cuento ha terminado.” Ingrid

 

Un día “Kimbala quiso darles una sorpresa a su mamá y su papá para que notaran que ella si era importante en la escuela donde ella estudiaba, allí sabían de las cualidades de Kimbala y fue a casa de Panchina, su profesora de primaria, para que la dejara participar recitando unas de sus poesías favoritas, era el día de la celebración del 20 de julio y ella sabía que sus padres irían y podrían escucharla por lo menos ese día.

Cuando regresó a casa, su mamá ni si quiera preguntó por qué llegaba tan tarde, por lo que ella se sentía cada vez más desanimada se fue a su cuarto; ya casi lista para dormir, lista para acostarse, quiso darles la sorpresa a sus padres de que al otro día tendría la gran presentación en la escuela.

Al día siguiente en la escuela, las niñas y los niños, las y los docentes y padres de familia llegaban a la concentración. Los padres de Kimbala con voz fuerte le dijeron: ‘¿ya estas listas? ¡vamos rápido o llegaremos tarde a la celebración del colegio!’ Kimbala se puso su vestido nuevo y se veía hermosa para aquel día en que quería darles la sorpresa a sus padres. Salieron de prisa porque se les hacía tarde y el colegio quedaba en el pueblo, cuando llegaron y entraron a la escuela, todas las personas la aplaudieron porque justo era su turno de salir al frente a recitar, sus padres quedaron sorprendidos al ver cómo su hija se expresaba con fluidez y todos sus compañeros y compañeras la felicitaban porque sentía orgullo por ella.  Sus padres comprendieron que ella significaba mucho y que a pesar de que fueran sus padres no le brindaban amor, que ella tenía mucho para dar. Desde ese día comprendieron que su hija Kimbala era un sol y brillaba con luz propia, ya no había gritos en casa y compartían la mesa dialogando y brindando mucho amor a su hija.” Diana

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