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Sebastián Jaramillo tenía solo 10 años cuando empezó a vincularse a procesos de formación con la Fundación PLAN, a pesar de su corta edad y estatura, siempre sobresalió entre sus compañeros por su facilidad para expresarse, su capacidad de análisis, su liderazgo y su capacidad para convencer.

Cuando Sebastián tenía dos años, sus padres decidieron trasladarse desde Cali a vivir al campo, al corregimiento de Villa Colombia, ubicado en la zona rural de Jamundí, Valle del Cauca, lugar donde transcurrió su infancia, parte de la adolescencia y donde aprendió a amar la naturaleza y a disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Uno de los primeros proyectos de la Fundación PLAN de los que hizo parte fue Caja Mágica, una iniciativa que le permitió a niñas, niños, adolescentes y jóvenes contar su propia realidad y reflexionar sobre la misma por medio de artículos y reportajes que logró construir gracias a talleres que había recibido previamente sobre herramientas de comunicación. Con estos productos se realizaba una revista que llegaba a más de 42 mil familias de diferentes regiones del país.

Sebastián Jaramillo

Sebastián también hizo parte del proyecto Jóvenes constructores de paz, el cual buscó desarrollar procesos participativos para la construcción de alternativas de promoción de la resolución pacífica de conflictos, a través del diseño conjunto de una propuesta educativa nacional para la paz, que se basó en la formación de equipos multiplicadores, de la cual hizo parte como replicador de talleres en los colegios del corregimiento Villa Colombia, sobre temas de prevención de maltrato intrafamiliar. Sebastián siempre se ha caracterizado por estar rodeado de personas más grandes que él, gracias a una beca que se ganó a los 14 años ingresó a la Universidad Javeriana Cali, en donde tuvo la oportunidad de estudiar ingeniería industrial.

“Desde muy niño estuve muy expuesto en diferentes escenarios, por lo que desarrollé habilidades para hablar en público, perdí el temor a proponer, a ser muy proactivo y al final creo que el hecho de haber sido un pequeño entre personas más grandes hizo que nunca estuviera en mi zona de confort porque no era ni mi terminología, ni mis conversaciones, por lo que me exigía hacer un nivel de análisis más alto de las cosas, y eso te desarrolla ciertas habilidades” comenta.

Hoy tiene 26 años y hace parte de una multinacional colombiana de comercio electrónico, en donde rápidamente ha crecido profesionalmente y hoy tiene un cargo a nivel de Latinoamérica. Trabaja día a día para seguir destacándose entre los grandes y sueña con ser ministro de industria, comercio y turismo y por qué no, también con ser presidente de la república “creo que, si queremos hacer cosas realmente grandes, hay que estar convencidos de que se pueden lograr”, comenta Sebastián.

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