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Aceite de coco B&C, un emprendimiento que empodera

Una historia narrada desde las playas del Morro en la ciudad de Tumaco.

¿Qué hacer con esa parte de la producción de tu finca que no cumple, en cuanto a tamaño, con los parámetros del comprador?,¿Dejarla perder?,¿Regalarla? ,¿Cómo sacarle el mejor provecho?

aceite de coco

Estas eran algunas de las preguntas que rondaban la cabeza de Keila Benítez y su familia, productores de palma de coco en el municipio de Tumaco. Su padre Alfredo Benítez, se encontraba desmotivado y ya no recogía el coco pequeño que sabía que no le iban a comprar. Pensaron en producir coco deshidratado y otras presentaciones, pero decidieron extraer aceite del fruto.

En este momento llega a su vida Fundación PLAN a través del diplomado de emprendimiento del Programa Liderando Por la Paz. Keila, en un inicio no sabía mucho, tenía grandes ideas de lo que quería lograr pero nada claro, lo único que sabía era que quería extraer aceite de coco.  “Con las clases de emprendimiento económico pudimos organizar nuestro plan de negocio, identificar qué era lo que queríamos ofrecer, cuáles eran las necesidades que habían en nuestra comunidad, y con base a eso ofrecer un producto innovador y de buena calidad”.

Así es como nace “Aceite de Coco B&C”, llamado así por las siglas de sus apellidos Benítez Castro, el cual es un producto hecho de manera artesanal que comenzó a ser comercializado entre amigos y conocidos, pero que al poco tiempo creció y tuvieron que empezar a comprar el fruto de otros familiares. “Iniciamos con una docena de coco y ya luego cuando vendimos ese, empezamos a utilizar más, ahora consumimos la producción que se queda en nuestra finca y la de la finca de mi tío. Usamos unas 30 docenas de coco y hemos logrado sacarle provecho económico”, comenta Keila.

El siguiente paso fue ampliar la presentación de su producto, pasar de ofrecerlo en spray a envases con mayor capacidad, esto gracias a la demanda evidenciada en el público luego de su participación en la feria “Emprendiendo por la Igualdad”, organizada por Fundación PLAN en marzo de 2019.  Ahora lo comercializan en presentaciones de 30 y 250 ml, y están a la espera de ampliar a envases de 1 litro.

aceite de coco2

Como resultado del diplomado, además del conocimiento adquirido, Keila fue seleccionada por su idea de negocio para acceder a capital semilla que se traduce en la donación de maquinaria para el rallado y compresión del coco. Con esto pasará de producir artesanalmente 3 litros de aceite a la semana, a un alto costo económico, a una producción semi industrial de 42 litros a un menor costo.

En cuanto a ella y su crecimiento personal este proceso de formación dice que le ha permitido empoderarse y crecer, ahora se reconoce de mejor manera como mujer afro, se define como una mujer más segura desea ser un ejemplo a seguir para las niñas y niños de su comunidad. “Estamos en un mundo machista que piensa que no podemos hacer cosas que hacen los hombres, a veces nosotras como mujeres tenemos sueños, ideas por realizar, pero nos cohibimos por estereotipos (…) debemos entender que somos capaces de lograr lo que nos propongamos” y ejemplo de ello es que junto a su hermana son las únicas mujeres que trabajan en producción y comercialización de derivados del coco en el municipio.

Se define como ejemplo de superación por sus ganas de salir adelante “yo empecé con una docena de cocos, pero cuando uno hace las cosas con amor y con pasión, se motiva para salir adelante”, argumenta Keila.

Gracias a los recursos del Gobierno de Canadá para la implementación del Programa Liderando Por La Paz, a través de Fundación PLAN y la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas en alianza con la Universidad de Manizales en el PAZcífico colombiano se están trenzando territorios de PAZ.

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