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Así, un niño de 8 años describió su experiencia con el río Mira.

“El río se puso bravo y se desquitó con nosotros”

Luchito

Luchito

El pasado 16 de febrero, el río Mira se desbordó y arrasó con todo a su paso. Un total de 32 mil personas quedaron sin hogar, 39 veredas inundadas, se perdieron viviendas enteras y cultivos. Hubo necesidad de crear 9 albergues para atender a las víctimas. Es la peor tragedia en 20 años que se haya presentado en Tumaco, puerto sobre la Costa Pacífica colombiana ubicado en el departamento de Nariño.  Esta es la historia de Luchito*  uno de los niños que vivía a la ribera del río, en una de las veredas afectadas.

Por Diego León González / Plan – Tumaco


Luchito observa apesadumbrado el paso inquieto del río, que arrastra en su tórrida corriente algunos escombros de madera que, sin duda, eran parte de una casa que como la suya fue destruida despiadadamente por las aguas crecidas del Mira, hace tan solo unos días atrás.

Luchito nació y creció en  la ribera del río Mira. Sus ocho y medio años de vida han transcurrido al lado de las aguas que al pasar provocativas a pocos metros de la que fuese su  vivienda, lo habían invitado una y otra vez a zambullirse en ellas para escapar del implacable calor del mediodía, y a compartir, nadando y jugando, el tiempo libre que le dejaba la escuela, con los niños de las casas vecinas en la vereda de Imbilí.

Pero aquel día, el río se puso furioso. Creció y creció hasta desbordarse por sobre los cultivos de plátano y de palma africana, por sobre los campos y las escuelas, derrumbando a su paso la humilde casa de Luchito, construida más que con tablas de madera, con el esfuerzo conjunto, el cariño y el empeño de toda la familia, a lo largo de varios años.

Erigida sobre fatigados pilotes de chonto, a modo de cimiento, era el humilde pero perfecto refugio para que Luchito, sus cuatro hermanos y su madre se encontraran al final del día para compartir sus alimentos, después de una larga jornada en la escuela y en la parcela comunal de los vecinos.

De la casa de Luchito no queda nada más que el recuerdo de los buenos momentos que a su sombra vivió la familia. Hoy Luchito esta “encargado” en la casa de una tía, que por encontrarse tierra adentro se salvo de la furia del río Mira. Sus hermanos se encuentran en igual situación en las casas de familiares y vecinos, su madre viajó a Tumaco a buscar medicinas para el más pequeño que esta enfermo.

-“Yo no le tengo rabia al río, es que la tierra esta enferma todita, ya la profe me lo había explicado, el río es bueno, pero la gente le echa mucha basura al río y al mar y entonces por eso el río se puso bravo y se desquitó con nosotros”

En la sabiduría ingenua propia de su corta edad la explicación a lo sucedido refleja el arraigo natural de Luchito a su entorno y su comunión con los elementos de la naturaleza, de los cuales ha estado toda su vida rodeado, en este apartado paraje del Pacífico Colombiano.

-“Lo que más me duele no es lo material, ni la ropa. La casa se vuelve a hacer de alguna forma. Lo que me tiene mal es no poder estudiar. De la escuela no quedó  nadita y la profe no volvió. Los libros y los cuadernos nuevos se perdieron toditicos. Por eso es que me siento triste, a veces yo me quiero sentir bien, pero no puedo.”

La tristeza de Luchito esta justificada en el hecho de que la escuela no es para él aquel sitio frío y distante, en el que lo llevan a uno a aprender a la fuerza, las cosas que hay que saber. No, para Luchito la escuela era el sitio donde se encontraba a diario con los amigos, donde compartía con los otros las experiencias de su diario vivir y donde socializaba las penas y las alegrías de la vida familiar; era un sitio donde se sentía protegido y aceptado. Sin la escuela la rutina diaria para un chico de ocho años en Imbilí puede resultar deprimente.

Luchito me acompaña hasta la orilla del río y se despide de mi con un abrazo sincero y pleno de ternura, creo que se siente agradecido de que alguien se haya tomado el tiempo de escucharlo, en medio de tantos problemas los adultos no tienen mucho tiempo para charlar.

Los funcionarios de Plan están recorriendo una a una todas las veredas afectadas por la inundación del río Mira, llevándoles asistencia humanitaria a todos los damnificados. En la actualidad Plan está diseñando un proyecto interinstitucional con el propósito de comenzar lo más pronto posible con la reparación física y social a los damnificados de esta tragedia.

 

* El nombre ha sido cambiado para proteger su identidad.

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